Web 2.0 y código abierto

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Esta semana he leído un artículo de Dave Johnson sobre la Web 2.0 y su relación con el código abierto. Me ha parecido una reflexión muy acertada, que no había pensado sobre ello. Lo que plantea es que la llamada Web 2.0 no está tratando de tener software en tu servidor, si no de estar encerrado en servicios dados y de confiar tu información a webs que no controlas. Por tanto volvemos a estar en programas o servicios que no controlas realmente lo que hacen por dentro.

Estamos apoyando los programas de escritorio de código abierto porque nos permiten ver lo que realmente hacen y poder asegurarnos que son seguros y que no envían información confidencial. Muchas gobiernos y empresas los están eligiendo por esta razón entre otras. Sin embargo, con toda la ebullición de la Web 2.0 no nos hemos dado cuenta (esta es la primera respuesta que leo en este sentido) de que los servicios que estamos utilizando son tan oscuros como los programas de los que no nos fiamos. Además, ya no podemos controlar qué hacen con la información que recogen de nosotros porque están en Internet, por tanto están fuera de nuestro alcance.

El otro día se acusó a Apple por no respetar la privacidad de los usuarios de iTunes. Sin embargo, no podemos acusar a buscadores, a tiendas, a discos duros o a otros servicios online porque no siempre sabemos qué hacen con nuestros datos. Al registrarnos aceptamos unas condiciones que pocos leen (yo no las suelo leer y debería), pero que no sabemos si ellos mismos las cumplen.

En este tema, muchos tienen miedo de Google, Yahoo! y MSN por estar consiguiendo demasiada información acerca de nosotros. No sabemos qué están haciendo con esa información y como no se filtre tampoco sabremos si cumplen las cláusulas de privacidad. ¿Estarán haciendo perfiles de nosotros? Quien sabe, pero está muy claro que toda la información la están guardando tal como dijo un responsable de Google.

¿Nos fiamos más de Word o de Writely? ¿De Basecamp o de Project? ¿De Outlook o de Gmail? ¿De Bloglines o de FeedDemon? ¿De Flickr o de Photoshop Album? ¿De del.icio.us o de los favoritos del navegador?

¿Tenemos que empezar a inclinarnos más por aquellos servicios web que nos dejan ver su código o nos fiamos? ¿Estamos en el fin de las aplicaciones de escritorio y el comienzo de las aplicaciones web? ¿Es esta la solución contra la piratería de software? Si sólo podemos acceder a Word vía web, tendremos que pagar una cuota (mensual, anual o permanente), ¿es esto lo que vendrá? Si estos servicios web dejan ver su código, ¿no copiarían otras webs partes de ese código? ¿Cuál serían las fuentes de ingresos? ¿No eran acaso los servicios y no el código en sí? ¿Cómo deben actuar estos servicios? ¿Quién controla la privacidad en estos servicios de Internet? ¿Cómo se combina el anonimato en Internet con el control de la privacidad de estos servicios web?

Los mismos conflictos de las aplicaciones de escritorio los veo en los servicios web, pero multiplicados. Muchos interrogantes veo. A ver si me ayudáis a responderlos. ¿Qué pensáis?