Intel comparándose con la aviación comercial

En 1978, Un vuelo comercial entre Nueva York y París costaba alrededor de 900 $ (700 €) y tardaba siete horas. Si desde 1978 se hubieran aplicado los principios de la Ley de Moore al sector aeronaútico en la misma medida que al sector de los semiconductores, ese vuelo costaría ahora aproximadamente un céntimo y tardaría menos de un segundo.

El otro día, mientras visitaba el Museo de las Ciencias de Valencia, me quedé perplejo cuando vi una mini-exposición acerca de la historia de Intel, en la que se comparaba con la aviación comercial. Me recordó de inmediato a la conocida leyenda urbana de Microsoft y la General Motors.

Y yo me pregunto ¿qué tiene que ver la capacidad de proceso de información con el transporte de personas? No podemos tratar de aplicar la ley de Moore en las mismas condiciones a dos tecnologías completamente distintas. Además, no son coincidentes en el tiempo. Intel escoge el intervalo que más le conviene (1978-2006) porque es cuando más desarrollo ha habido en el campo de la microelectrónica. Hoy en día, la industria aeronaútica continúa haciendo avances, pero principalmente destinados a la seguridad y economía del vuelo. Queda atrás la primera mitad del siglo XX, cuando en apenas 50 años se pasó del avioncito de los hermanos Wright a los primeros reactores comerciales… pero claro, por aquellas fechas aún se guardaba la información en tarjetas perforadas y se procesaba mecánicamente o con válvulas, así que para Intel no cuenta.

Por otra parte, la ley de Moore no puede seguir en vigor indefinidamete. Si miramos hacia el futuro llegará un momento (y no creo que estemos muy lejos) en el que las barreras físicas impedirán seguir reduciendo el tamaño de los circuitos. No se podrá seguir aumentando el número de transistores. Tendremos que hacer grandes esfuerzos para pasar a la computación cuántica… si de verdad la necesitamos. La inmensa mayoría de los usuarios nunca necesitará tanta capacidad de proceso. Aparte quedan los grandes centros de investigación, ahí sí que son muy necesarios. Análogamente, la industria aeronaútica comercial se topó hace tiempo con la barrera del sonido. Es posible superarla, pero no existe demanda suficiente como para hacerla económicamente viable (el Concorde fue mas bien un símbolo, ya os hablaré de él otro día).

En fin, no le demos más vueltas, sólo es una pequeña muestra del orgullo de Intel. Estoy de acuerdo en que han progresado mucho, pero dan a entender que son los únicos que hacen grandes avances, y eso no me gusta.