Polvo de estrellas

La carne humana es polvo de estrellas

Al principio de todo, tras la gran explosión, el universo era una inmensa nube de hidrógeno y helio. Pero poco a poco la nube fue condensándose, formando las primeras estrellas que comenzaron a fusionar átomos y crear partículas más pesadas. Cuando el combustible se iba acabando, como si de un último suspiro se tratase, la estrella explotaba y extendía sus cenizas en todas las direcciones. La fuerza gravitatoria agrupó (en forma de planeta) estos restos en torno a otras estrellas más jóvenes. Y estos planetas tenían ya una variedad de elementos suficientes para que, en alguno de ellos, se dieran las condiciones necesarias para la vida. Y Darwin nos ayuda a completar la historia, hasta nosotros.

Las estrellas fugaces son eso mismo, restos de otros astros que penetran en nuestra atmósfera. Quizá por eso nos gusta verlas, como si fuese una foto nuestra de cuando éramos muy muy muy pequeñitos.

El sábado pasado vi varias, así que pediré un deseo de bloguero newbie: ¡¡que el resto de posts no me cueste tanto escribirlos!!