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12 Oct 2006Casi no nos damos cuenta, pero la convergencia tecnológica nos lleva a la unificación de redes, a la digitalización absoluta de todo. Ha sido increíble la migración a unos y ceros que se ha realizado de la mayoría de los sistemas de captación, tratamiento, almacenamiento y transmisión de datos: internet (ADSL), telefonía (GSM, VoIP), video (TDT, DVD)…
Curiosamente, al comienzo todo era digital, es decir, representación discreta de la información: ábaco, señales de humo, telégrafo, entre otros. Luego quisimos imitar a la naturaleza continua, quedarnos con toda la información, guardar hasta el último matiz.Y ahora, parece que nos hemos olvidado del mundo analógico, de la información en crudo. Hemos digitalizado el mundo en el que vivimos.
Fabrizio Ferri Benedetti hace un homenaje a los Analógicos Anónimos:
¡El señor Fergason, como todos nosotros, está aquí porque es analógico, porque ama la vieja tecnología, ama el ruido, desbordarse con información infinita y caótica!
Hace unos años, en un mercadillo callejero de Santiago de Chile mientras buscaba un disco de pizarra de Carlos Gardel para mi padre, se me acerca un hombre mayor y nos ponemos a hablar de los discos. En cierto momento de la conversación llega a decirme: “Estos discos son mucho mejores que los que escucháis ahora“. Y si lo pienso… son discos que han aguantado decenas de años como el primer día, que no necesitan un equipo de alta tecnología para poder disfrutar de ellos. Pero sobre todo, que cuando escuchas alguno te desplazas a otra época, cada ruido, cada chasquido, se combina con la música de una forma especial. He llegado a escuchar alguna pieza digitalizada… y no es lo mismo, aunque Nyquist diga lo contrario*.
Quizá el hombre tenía razón. Quizá también sea en parte un A.A.
*Nota: Según el teorema de muestreo de Nyquist-Shannon es posible recuperar totalmente una señal analógica (continua en el tiempo) a partir de muestras digitales. La condición es que hay que muestrear al doble de ritmo que la máxima componente de frecuencia de la señal. Pero como todas las señales que tenemos son limitadas en el tiempo, ésto implica que son ilimitadas en frecuencia, que no tienen una componente máxima. La única solución es muestrear con una f=∞, es decir, tener infinitas muestras (inviable por problemas dealmacenamiento). Por tanto, la señal digital perfecta es igual que la señal original.
Está claro que podemos acercarnos a esa perfección tanto como queramos, tan sólo debemos aumentar la frecuencia de muestreo… pero nunca será igual.
Soy fesja. Tras teleco y un máster en USA, soy el confundador de Tourist Eye, la guía de viajes para tu móvil que desearás utilizar en tus viajes. Comentando las innovaciones digitales desde hace más de 4 años. Ahora es el momento de desarrollar mis ideas!
2 Responses to Un mundo digitalizado
holbeist
Octubre 17th, 2006 at 3:05 pm
Permíteme que sea directo: cambia esa mentalidad inmediatamente. Uno puede pensar así si se profesa esa religión retrógrada llamada audiofilia pero no si eres teleco. La audiofilia bebe de las mismas fuentes que los nostálgicos de Dios, de los daguerrotipos o de los péntodos, una mezcla de incultura, misticismo y obcecación.
Si por escuchar bien algo estamos hablando de evocación y nostalgia, apaga y vámonos, porque las emociones, hasta donde sé, no son mensarubles. Pero si, por el contrario, lo bueno es sinónimo de fidelidad al original, sin duda la digitalización es la panacea.
Donde los audiófilos ven información infinita y cáotica sólo hay rebaba de PVC, impurezas, polvo, una equalización salvaje para acentuar la pobre dinámica del plástico y mucha, mucha diafonía. Eso suena tal vez melancólico pero nunca mejor que un buen CD.
El mayor problema de la digitalización no es que la señal sea o no finita en tiempo. Cuantitativamente esa distorsión es ridícula en comparación con el ruido de cuantificación, la distorsión de fase de los filtros anti-solapamiento o el mismo solapamiento espectral.
Y todo esto ¿para qué? Para que lo maneje un órgano que cuando no es incapaz de distinguir entre frecuencias próximas, le da por poner armónicos donde no los hay.
Lo mejor de todo, es que el otrora hiperestésico oído del audiófilo se vuelve misteriosamente opaco ante cualquier razonamiento. Vamos, que los músicos se dediquen a hacer buena música pero que no pretendan, como hacen algunos (y también esos llamados “ténicos de sonido”), a disertar sobre física. He dicho
luisjou
Octubre 20th, 2006 at 12:16 am
Vaya, me dejas sorprendido con tu comentario. Lo que pretendía con el post no era “salir del armario” y declararme un analógico sin remedio, sino recordar aquellos tiempos en que la digitalización no dominaba todo nuestro alrededor.
De acuerdo que la fidelidad de lo digital es mayor respecto al original que una grabación analógicam (por ejemplo, en el caso de la música, cómo se escucharían realmente la voz y los instrumentos), pero esta perfección implica perder las características únicas de “tu” disco de pasta. Sí, estoy hablando en términos emotivos, porque creo que la música no sólo es la pieza en si misma, sino todo lo que pueda evocarte cada vez que la escuchas.