Sentencia clara sobre Internet y los gobiernos

Dejando aparte las siglas y el argot que han sembrado la vista, internet puede muy bien ser descrita como una conversación universal sin fin. El Gobierno no puede, a través de la Ley de Decencia en las Telecomunicaciones, interrumpir esa conversación. Como la forma participativa de expresión de masas más desarrollada jamás conocida, internet merece la más estricta protección frente a la intrusión gubernamental. Es cierto que muchos encuentran algunas de las expresiones o manifestaciones en internet ofensivas y es cierto, también, que, en medio del estruendo del ciberespacio, muchos oyen voces que consideran indecentes. La ausencia de regulación gubernativa de los contenidos de internet ha producido, incuestionablemente, una especie de caos, pero, como uno de los expertos propuestos por los demandantes indicó en el curso de la vista, lo que ha hecho de internet un éxito es el caos que representa. La fuerza de internet es ese caos. Como sea que la fuerza de internet es el caos, la fuerza de nuestra libertad depende del caos y de la cacofonía de la expresión sin trabas que protege la Primera Enmienda.

Sentencia del caso American Civil Liberties Union versus Janet Reno en 1996

Muchos jueces han soñado escribir una sentencia semejante, pero pocos han tenido la posibilidad de rubricar un fallo tan decisivo para la evolución del ser humano como especie inteligente. El Tribunal Supremo de los Estados Unidos confirmó la sentencia.

Me suena este capítulo, y eso que hace 10 años yo no navegaba por Internet. Parece que no se cansan de querer controlar Internet, ya sea de forma visible o invisible.

(Leído en ABC – Nuevo periodismo)