Carta abierta al nuevo ministro de Cultura

Hoy nuestra querida Carmen Calvo ha dejado de ser ministra de Cultura, y ha sido relevada por César Antonio Molina, hasta ahora director del Instituto Cervantes. Como no queremos que cometa los mismos errores que su predecesora, voy a darle unos consejos.

Señor ministro,

Ante todo, felicidades por el nombramiento. Tiene 8 meses por delante en los que puede corregir los errores de su predecesora, y poner los cimientos para expandir nuestra tan rica cultura por España y por el mundo. Sería un gran premio saber que la Alhambra ha sido elegida como una de las nuevas 7 maravillas del mundo; aunque si no se consigue, hay que seguir trabajando para que el resto de la humanidad sepa quiénes somos, cómo pensamos y vivimos, y que vengan a conocernos.

Le escribo esta carta como motivo de preocupación por los erróneos planes que obcecadamente intentaba poner en marcha Carmen Calvo. En su discurso de su toma de posesión de Director del Instituto Cervantes, usted dijo: “Las nuevas tecnologías y los medios de comunicación son vías fundamentales para la difusión de la lengua y la cultura”. Y está claro que limitando la cultura a las élites, y a la gente con alto nivel adquisitivo no es lo más adecuado para la expansión de nuestra cultura.

Ahora mismo tenemos en nuestras manos, en los manos de todos, de ricos y pobres, de las élites y del pueblo; una herramienta maravillosa que permite distribuir cultura a cualquier parte del mundo, con una facilidad pasmosa. Obviamente me estoy refiriendo a Internet. Uno de los grandes fallos que tiene la humanidad (o uno de los principales objetivos que tienen los dictadores, ya sean de izquierdas o derechas) es limitar la cultura para que la gente no lea, no vea, no escuche; y haga y piense lo que digan los poderes monopolísticos. No repitamos ese error con este avance tan increíble como es la tecnología, como es Internet. No dividamos a la población en ricos y pobres, no dividamos a la población en élite y pueblo. No gravemos Internet con impuestos, no gravemos la tecnología con impuestos; no gravemos la cultura con impuestos que van a parar a las manos de las multinacionales.

Ya es hora de terminar con sociedades ocultas de las que nadie sabe cómo funcionan, y que intentan destruir la cultura separando a la población en personas que pueden consumir cultura y personas que no pueden por no tener el nivel adquisitivo suficiente. Ya es hora de que dejen de sangrarnos (o robarnos, como usted prefiera) con cánones que sirven para pagar terceras casas, yates o lujos excesivos. Estamos hartos de la SGAE, señor ministro. Hace 32 años que se acabó la dictadura en España, ya es hora de que acabe la dictadura de la cultura también.

Le deseo mucha suerte en este nuevo puesto.
Un saludo