El imperio de los aficionados

HP7
Después de una genial semana por Amsterdam y Berlín, me he recuperado de todas las entradas pendientes (me he leído sólo los titulares que me llamaban porque si no, era imposible). Sin duda alguna una de las noticias más importantes es la traducción de Harry Potter VII al español por dos grupos de fans en apenas 3 días. La traducción está en 2 blogs distintos y por las redes P2P. Parece ser que la traducción no está mal del todo, aunque supongo que habrá fallos al ser varios los traductores y no sólo uno como suele ser. El lunes me traen el libro de América (a la mitad de lo que me costará aquí) asi que espero que no me defraude.

Las mejores opiniones las he leído de Pepe Cervera (de donde le he tomado prestado el título), de Wicho y de Enrique Dans (al que le mencionan en un artículo en ABC sobre el tema). Si no tienes mucho tiempo, lee sin duda el de Pepe Cervera.

Por supuesto que todavía hay diferencias entre las herramientas profesionales y las que están a disposición de los aficionados, así que aún existen diferencias de calidad. Lo realmente sorprendente es que con la Red y todo lo que conlleva esa distancia pueden solventarse a base de trabajo y entusiasmo, haciendo que la diferencia sea cada vez más irrelevante.

Pronto el término ‘aficionado’ se convertirá en un elogio. Que es lo que tendría que ser.

Enrique repite una frase que le gusta mucho,

Es el signo de los tiempos: si tardas más de un par de días en darle al mercado lo que el mercado quiere, éste se lo consigue por sí mismo.

Es la fuerza del crowdsourcing, en el medio que lo inventó como tal y le dio razón de ser: la red.

Y Wicho lo resume claramente,

Y es que no cabe en ninguna cabeza que la edición en español de uno de los libros más esperados de los últimos años pueda ir a tardar meses en salir al mercado cuando un grupo de aficionados es capaz de tenerla en Internet menos de una semana después de la publicación del libro en inglés.

No tengo nada más que añadir, sólo repetir que muchas industrias deben adaptarse cuanto antes. El escritor Alberto Vázquez-Figueroa ya lo ha hecho. ¿A qué esperas?