Saber no es lo mismo que hacer

Si hacer fuese tan fácil como saber lo que es preferible, las capillas serían iglesias, y las cabañas de los pobres, palacios de príncipes. El buen predicador es el que sigue sus propios preceptos; para mí, hallaría más fácil enseñar a veinte personas la senda del bien, que ser una de esas veinte personas y obedecer a mis propias recomendaciones. El cerebro puede promulgar a su gusto leyes contra la pasión; pero una naturaleza ardiente salta por encima de un frío decreto; la loca juventud se asemeja a una liebre en franquear las redes del desmedrado buen consejo.

Porcia, en el Mercader de Venecia, cita sacada en nuestra asignatura de hacer un Plan de Negocios, a colación de que saber, saber hacer y hacer son cosas diferentes.