Otra batalla periodistas digitales vs blogueros

En otro blog más explican muy bien el origen de la batalla y cómo se ha ido produciendo. Un resumen:

  1. Mark Cuban, bloguero y propietario del equipo de los Dallas Mavericks, prohibió la entrada de los blogueros de la prensa en el vestuario de los Mavericks. El motivo es que el vestuario del equipo es limitado; y si entra un bloguero afiliado a un medio de comunicación, ¿por qué no lo iba a hacer cualquier blogger?
  2. Días más tarde Cuban criticaba que los medios llamasen “blogger” para lo que, de hecho, es un periodista digital. Proponía que les rebautizasen como columnistas o reporteros. La prensa se enfadó y presionó a la NBA.
  3. La NBA dice a los Mavericks que deben permitir a los blogueros el acceso al vestuario. Asi que Cuban ha encontrado la respuesta que estaba buscando. Va a permitir la entrada a todo tipo de blogueros, estén o no afiliados a un medio de comunicación. Y como habrá overbooking, ¿os imagináis qué blogueros se quedaran fuera?

Es un tema conflictivo, que ya le hemos dado varias vueltas dentro de nuestras “guerras” periodistas vs blogueros. ¿Cuándo a un periodista se le puede considerar un bloguer? Pero para responder a eso, tenemos que saber qué es un bloguer. La palabra clave es libertad. Libertad para escribir sobre lo que uno quiera, libertad para escribir reflejando tus opiniones, libertad para no verte censurado por tus jefes (o tus patrocinadores). ¿Y lo cumplen los periodistas que se hacen llamar blogueros? Pues algunos sí, y otros no; como todo en la vida. No hay más que tomar el ejemplo de Javier Pérez de Albéniz, que escribía un blog en El Mundo y le echaron por no ajustarse a la línea oficial. Ahora está en Soitu, por cierto.

Pero claro, ¿cómo sabemos desde el exterior si un bloguer de un medio tiene libertad o está coartado? Difícil es, aunque no imposible. Depende de cuánto se moje sabremos más o menos sobre su libertad. Pero, ¿creo que se debería llamar bloguer o que simplemente debería ser un columnista digital? No voy a ser yo quien diga cómo se tienen que llamar, pero si ni los supuestos puros y castos blogueros respetamos esos ideales de libertad, ¿cómo vamos a decirles a esos periodistas que no se pueden llamar blogueros?

Como conclusión, dos apuntes. Uno, que cada uno se llame como quiera; que luego el mercado pondrá a cada uno en su sitio. No creo que importe que seamos periodistas, columnistas o blogueros; lo que importa es que defendamos lo que pensamos sin que nadie nos censure, incluido nosotros mismos (autocensura). Y el segundo, que los medios están perdiendo poder a pasos agigantados, por lo que tendrán que acostumbrarse a que “aficionados” les quiten exclusivas y poder.

Nota: Me hace gracia lo de aficionados, porque según ellos parece que es mejor que un periodista hable de ciencia a que un experto en la materia escriba en un blog.