La estrategia de Google detrás de Android

Ayer estuve leyendo este artículo tan interesante de Wired sobre Android y la estrategia de Google. Es largo, pero merece mucho la pena y no se hace nada pesado.

Android

Android era una empresa creada por Andy Rubin, que ya había conseguido financiación. Se estaban dedicando a construir un sistema operativo libre y de código abierto para cualquier móvil. Fue a ver a Larry Page, y después de hacerle la presentación, le preguntó si estaba interesado en mostrar su apoyo a su empresa (un email mostrando el interés valía, para poder enseñarlo después a fondos VC). Larry le contestó que no quería poner el logo en el móvil que estaban desarrollando, ni siquiera escribir un email; que tenía una mejor idea, Google iba a comprar Android. Asi que Rubin vendió la empresa a Google por unos 50 millones de dólares. Aparte de obtener un edificio donde podría contar con cientos de ingenieros.

Todos recordamos la especulación que hubo respecto al supuesto gPhone. Este pasado Noviembre, Google nos sorprendió a todos con el consorcio de la Open Handset Alliance donde más de 34 compañías se unían a Google para trabajar sobre Android. Parece ser que los competidores respiraron tranquilos ese día, alegrándose de que Google no sacara un gPhone. Steve Ballmer dijo “Sus esfuerzos son sólo algunas palabras sobre el papel”. El CEO de Symbian dijo, “Otra plataforma Linux más”.

Una semana después Google anunciaba el Developer Challenge donde cualquiera podía desarrollar programas para Android con la posibilidad de ganar premios para un total de 10 millones de dólares. Aquí ya se empezó a ver que la iniciativa de Google no era un producto terminado como el iPhone, si no que quería plantar la semilla de una nueva familia de teléfonos. No quería un gPhone, quería miles de ellos. HTC, Motorola y LG anunciaron que estaban trabajando en modelos para Android; totalmente personalizables. Porque Android permite que los fabricantes u operadores pongan los programas, la personalización que quieran, es de código abierto. A Google no le importa mientras que el núcleo se mantenga.

Durante las sesiones de Android por todo el mundo, los ingenieros de Google han visto más entusiasmo de lo que se esperaban. Salas llenas, gente por los suelos con los portátiles, empresas, programadores independientes, estudiantes, etc. Cualquiera puede hacer una aplicación, y cualquier aplicación se puede instalar en el teléfono sin depender de la marca (no como ocurre con el iPhone por ejemplo). Android ya tiene la mitad de aplicaciones que tiene RIM con su Blackberry y el 10% de las que hay para Windows Mobile, y eso que aún quedan meses para que salgan los primeros modelos.

Algunos ejemplos son Jamdroid, un programa que cuando estás en el coche manda la información en tiempo real a un servidor, y tu recibes la de otros usuarios, para que puedas variar tu ruta si hay mucho tráfico. O LifeAware que te permite comprobar donde están tus amigos o familia (para que tu hijo no se escape de una zona dada por ejemplo). O Android Scan, que haciendo una foto a un código de barras te permite ver los comentarios y críticas de ese producto que hay en la web.

¿Cuál es el problema? Que las telecos sigan bloqueando lo que se mueve por sus redes para no convertirse en sólo tuberías. La clave está en que Google comparta los beneficios de la publicidad con las telecos. El negocio de la publicidad en el móvil va a crecer de los 1700 millones de dólares del 2007 a los previstos 12.800 millones en el 2011. Si Google trasladase su predominio en la web al móvil, ¿quién no querría aliarse con ellos? Ese es el camino previsto.

¿Y si Android fracasa? No pasa nada, porque pase lo que pase con Android; Google conseguirá que más y más gente se conecte a Internet con el móvil, ya sea con Android, iPhone, Windows Mobile o Symbian. Y si más gente se conecta, más dinero gana Google con la publicidad de su buscador o sus mapas geolocalizados. Pero obviamente esperan que sea Android quien se lleve el gato al agua. En ambos casos, Google gana.