Dona un tercio de lo que tienes

Soy una persona que prefiere tener menos que más; me encanta la frase “Less is More“; prefiero tener poca ropa entre la que escoger cada mañana, prefiero no tener cds o dvds, prefiero tener las estanterías limpias y con espacios, prefiero hacer webs que estén bien estructuradas y sean muy fáciles para el usuario (la palabra ‘clean=limpia’ se repite mucho al recibir feedback de los usuarios de Tourist Eye), etc.

Ya llevaba tiempo pensando en donar la ropa que no uso; pero hoy leer este artículo del minimalista digital y sus posesiones me he puesto en acción y he sacado toda la ropa del armario que no había usado al menos una vez en los últimos 8 meses. Y he dado toda esa ropa en un punto de donación que seguro que ayuda a alguien de cara a este otoño (ropa en buen estado, incluso algunas camisetas nuevas). El resultado es que me he deshecho de un tercio de la ropa que tenía. Y estoy más feliz que unas castañuelas. Ya no tengo que pelearme por meter la ropa en el cajón, ni tengo que apretujar las perchas. De hecho, hay estudios que confirman que cuando tenemos mucha opción nos ponemos muy nerviosos, nos bloqueamos y no decidimos. Por eso las empresas serias tienen a hacer pocos packs bien claros; e intentan huir de las miles de combinaciones. (Muy recomendable ver esta charla TED: La paradoja de la elección)

Estoy seguro que un 90% de nosotros podemos vivir con el mismo nivel sin un tercio de lo que acumulamos, ya sean papeles, libros, ropa, DVDs que solo se ven una vez, CDs de los periódicos, guías de turismo en papel, ordenadores antiguos, juegos de mesa, toallas, sábanas, etc. De hecho, viviremos más felices al tener menos abundancia.

Os animo a donar un tercio de lo que tengáis, empezando por la ropa que se aprovecha mejor. Y por supuesto os animo a compartir esta “iniciativa” con vuestros amigos y familiares. Si os animáis podemos usar la etiqueta #donauntercio

La ética de los robots en el ejército

He leído un artículo bastante bueno de la revista GEO sobre la ética en la robótica, y me ha llamado mucho la atención este párrafo, algo que yo ya había comentado previamente porque me parecen unos avances muy peligrosos. Si viviera Asimov, igual le daría un infarto al ver el caso que están haciendo a las tres leyes de la robótica.

Peter Singer ha investigado durante cuatro años. Habla de soldados de la generación de los videojuegos, cuyos clicks pueden tener consecuencias fatales. Libran una guerra en Oriente Próximo sin haber salido de Nevada. Pasan doce horas diarias delante de monitores, mueven “zánganos predadores”, arrancan programas de combate automáticos. Una conclusión del libro de Singer: “Sustituir seres humanos por máquinas puede que salve vidas, pero bajará las barreras psicológicas y morales del acto de matar”. Los robots se consideran ideales para acciones que son “dull, dirty, dangerous”, aburridas, sucias, peligrosas. Peter Singer cita a Gordon Johnson, jefe de proyectos en el Pentágono: “No tienen hambre ni miedo. No olvidan su misión. No les importa si el compañero acaba de morir a tiros. ¿Harán mejor trabajo que nosotros? Sí.”