La verdadera historia de TouristEye

Como la mayoría de vosotros ya sabréis, acabamos de vender TouristEye a Lonely Planet. Es sin duda un momento dulce a recordar, pero que ha llevado detrás muchísimo trabajo y aprendizaje.

Mucha de esa trayectoria la podéis leer en este blog. De hecho ésta es ya la entrada 1.500. Comencé a escribirlo en Septiembre de 2005, aburrido de estudiar las asignaturas que me habían quedado. Hace 8 años que ya se dice pronto. Gracias a él olvidé el camino “normal” de un teleco y me aventuré a hacer proyectos por mi cuenta, ir a eventos como Iniciador (estuve en el segundo de Madrid), conocí a magníficas personas y mentores que nos han ayudado mucho y me impregné del espíritu startup.

Hace 4 años al volver de hacer el Master en Chicago decidimos empezar TouristEye, impulsados por la dosis de energía que fue SeedRocket. Hemos sido ingenuos, atrevidos, humildes. Hemos intentado crear un buen equipo. Hemos pedido confianza a mucha gente que nos la ha dado. Hemos trabajado y estirado el dinero de los inversores por encima de nuestras posibilidades. Hemos creído siempre que era posible una app de viajes que revolucionará la forma de viajar. Hemos luchado contra gigantes. Y al final todo el buen hacer ha tenido su recompensa. Lonely Planet es el fit perfecto para el producto que estamos construyendo y era el momento de unirse.

He aprendido a programar de verdad, a hacer interfaces usables, a distinguir el buen diseño del diseño, a llevar un equipo de ingenieros, a sincronizar a un equipo disciplinar, a hacer planes de negocio, a convencer a inversores europeos, a convencer a inversores americanos, a hablar en público, a hacer el pitch en español, a hacer el pitch en inglés, a aprovechar el tiempo, a disfrutar del tiempo libre, a negociar acuerdos, a negociar una venta, a hablar con la prensa, a llevar una comunidad de cientos de miles de usuarios, a manejar servidores, a optimizar bases de datos, a hacer APIs, a mejorar el uso de las caches, a contratar, a dejar ir a gente, a aumentar la conversión de registro y de pago, a aumentar la frecuencia de uso de la gente en nuestro producto, a hacer tests de usabilidad, a montar una oficina, a lidiar con la Seguridad Social y Hacienda, a hablar con una gestoría, a controlar las facturas, a revisar documentos legales, a corregir los fallos de los abogados, a pelearse con los bancos, a entusiasmar a los que te rodean, a mantener un buen ambiente a pesar de las dificultades, a llevarse con los competidores, a crear una empresa en Delaware, a tramitar las Visas americanas… Y todo esto con 27 años, pero solo puedo decir, ¡cuánto me queda aún por aprender!

Hay mucho que queremos contar para que los siguientes no cometan nuestros fallos. Por eso desde hoy comenzamos a escribir “La verdadera historia de TouristEye“. No sé cuando lo publicaremos, ni si será un artículo gigante o un ebook o qué partes podremos incluir y qué queda reservado. Pero si sabemos que queremos que sirva como ejemplo de qué hacer y qué no.

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¡Gracias a todos por vuestro apoyo todos estos años!