Revolución digital y cambio generacional

Vengo de explicarle a mi abuela por enésima vez cómo ver la televisión con el decodificador de la TDT. Lleva ya mes y medio pero se sigue liando con los mandos, se le olvida que no puede usar el mando de la TV para cambiar de canal. Y no os digo nada de enseñarle a usar el DVD y conseguir pasar los “10 menús” que hay antes de poder ver las películas que le dejamos.

Cambio generacional

Estoy harto de escuchar a personas de 45-60 años decir que cuando se jubilen van a aprender a usar un ordenador y navegar por Internet porque parece que hay muchas cosas interesantes. Estoy harto de ver cómo la gente se cree que para entrar en Internet hay que abrir el símbolo de Internet Explorer y que hay que abrir Google. Estoy harto de explicar a adolescentes cómo descargar vídeos o canciones de YouTube.

Obviamente no estoy tan harto, es simplemente una exageración para demostrar una vez más que no existe un cambio generacional en el uso de las tecnologías; simplemente cada persona tiene distinto interés a la hora de aprenderlas y descubrir nuevas posibilidades. Quien quiere aprender, aprenderá; da igual la edad, sólo el interés. Y quien ve el ordenador e Internet como un obstáculo o una máquina estúpida lo seguirá viendo así por mucho que le cuentes las bondades. Me he encontrado con personas de 80, 50, 24, y 12 años que me responden exactamente lo mismo cuando hablo de las posibilidades de Internet; la misma respuesta incrédula.

Revolución digital en España

Nosotros vemos como en España tenemos un presidente que no habla inglés, que no tiene un ordenador en su despacho luego no usa Internet para trabajar, que tiene a un ministro que hace propuestas para cargarse la neutralidad de la Red de la mano de Telefónica, que aprueba leyes que permitirían cerrar a Google por compartir enlaces.

¿Cómo queremos cambiar el modelo productivo de este país si nuestro gobierno no entiende cómo funciona Internet? ¿Cómo cree Zapatero que los jóvenes podemos creernos que la Ley de Economía Sostenible va a cambiar el modelo de ladrillo y turismo hacia una sociedad más tecnológica e innovadora? Por muy estúpidos que seamos, o muy pro-psoe que seamos es imposible creerlo.

No es cuestión de tener a 100 asesores comentándote las bondades de las nuevas tecnologías o del nuevo modelo de marketing y venta de contenidos en Internet. No es cuestión de hacer números y ver cuántos votos puedes ganar apoyando a ese sector. La cuestión es sentirlo, verlo con tus propios ojos, explorar cada mañana Internet y ver las nuevas noticias, ver los cambios que se están produciendo en las pymes y empresas a la hora de anunciarse, de llegar a sus clientes, de llegar a acuerdos con otras empresas, de ahorrar costes, de diferenciarse de la competencia, de vender tus productos, de darse cuenta que se eliminan intermediarios, del poder de la libertad y crecimiento de la red.

Ley de Economía Sostenible

Mucho he protestado sobre esta nueva ley que quiere aprobar el PSOE, pero realmente lo peligroso no es que cierren webs si no la forma de romper la separación de poderes, quitando a los jueces de en medio para hacer lo que les de la gana a la SGAE y compañía. David Bravo ha escrito una excelente carta al Consejo General del Poder Judicial denunciando esto mismo que he comentado, con pelos y señales de todas las resoluciones judiciales en contra de los intereses de la SGAE y sus declaraciones para conseguir leyes y órganos administrativos a su medida.

Digo que no me preocupa el cierre de webs porque si cierran 10, saldrán 100. Y eso si esta ley consigue algo, porque no soy el primero en animar a todo el mundo a denunciar a Google por alojar enlaces a contenidos protegidos y ganar dinero con ello. Creo que puede ser el perfecto caballero blanco. Ya esta semana metió a España en una lista de países que censuran, y no sería extraño que diera más caña si nuestro gobierno sigue soltando perlas.

Conclusión

Lo que más me preocupa es que no estamos aprovechando la crisis para hacer la revolución digital que España necesita. No podemos ser un país de agricultores, ni de olivareros, ni de turismo barato, ni de ladrillo. Si seguimos esa senda, vamos a tener crisis eterna. Tenemos que dejar de seguir las pisadas de los países más avanzados y cogerles.

No todo se ha hecho mal, la decisión de adelantar el apagón analógico de la TV un par de años ha sido una decisión muy buena para vender tecnología a otros países de Europa;  y el impulso de las energías renovables es fundamental para nuestra independencia energética.

Podemos corregir el rumbo, pero tristemente sólo sucederá cuando tengamos un gobierno y un presidente que entienda el poder de Internet. Un gobierno que no tenga miedo a abrir todos los datos del Estado a Internet para que salgan aplicaciones y servicios útiles (Eso es lo que pretenden desde Pro Bono Público, va a haber un concurso este fin de semana AbreDatos). Un gobierno que deje de hacer leyes a medida de industrias del siglo XX y que se preocupe de desarrollar las industrias del siglo XXI. Un gobierno que sepa diferenciar entre creador e industria cultural. Un gobierno que afirme tajantemente que la neutralidad de la red es imprescindible para nuestro futuro.

Y aumento el alcance, unos políticos que cuando legislen sobre tecnología e Internet sepan de lo que están hablando y lo que están votando. Si algo hemos sacado en claro de las reuniones que han tenido diversas personas con representantes políticos sobre el #manifesto, es que no tienen ni puñetera idea de cómo funciona Internet, de lo que estamos diciendo, de si hay oferta legal o no, de si es realmente posible perseguir la “piratería”, etc. No lo saben, y parece que están muy bien como están; ya se preocupará la siguiente generación… total, 20 años en tecnología no es nada.

Un mundo digitalizado

Casi no nos damos cuenta, pero la convergencia tecnológica nos lleva a la unificación de redes, a la digitalización absoluta de todo. Ha sido increíble la migración a unos y ceros que se ha realizado de la mayoría de los sistemas de captación, tratamiento, almacenamiento y transmisión de datos: internet (ADSL), telefonía (GSM, VoIP), video (TDT, DVD)…

Curiosamente, al comienzo todo era digital, es decir, representación discreta de la información: ábaco, señales de humo, telégrafo, entre otros. Luego quisimos imitar a la naturaleza continua, quedarnos con toda la información, guardar hasta el último matiz.Y ahora, parece que nos hemos olvidado del mundo analógico, de la información en crudo. Hemos digitalizado el mundo en el que vivimos.

Fabrizio Ferri Benedetti hace un homenaje a los Analógicos Anónimos:

¡El señor Fergason, como todos nosotros, está aquí porque es analógico, porque ama la vieja tecnología, ama el ruido, desbordarse con información infinita y caótica!

Hace unos años, en un mercadillo callejero de Santiago de Chile mientras buscaba un disco de pizarra de Carlos Gardel para mi padre, se me acerca un hombre mayor y nos ponemos a hablar de los discos. En cierto momento de la conversación llega a decirme: “Estos discos son mucho mejores que los que escucháis ahora“. Y si lo pienso… son discos que han aguantado decenas de años como el primer día, que no necesitan un equipo de alta tecnología para poder disfrutar de ellos. Pero sobre todo, que cuando escuchas alguno te desplazas a otra época, cada ruido, cada chasquido, se combina con la música de una forma especial. He llegado a escuchar alguna pieza digitalizada… y no es lo mismo, aunque Nyquist diga lo contrario*.

Quizá el hombre tenía razón. Quizá también sea en parte un A.A.

*Nota: Según el teorema de muestreo de Nyquist-Shannon es posible recuperar totalmente una señal analógica (continua en el tiempo) a partir de muestras digitales. La condición es que hay que muestrear al doble de ritmo que la máxima componente de frecuencia de la señal. Pero como todas las señales que tenemos son limitadas en el tiempo, ésto implica que son ilimitadas en frecuencia, que no tienen una componente máxima. La única solución es muestrear con una f=∞, es decir, tener infinitas muestras (inviable por problemas dealmacenamiento). Por tanto, la señal digital perfecta es igual que la señal original.

Está claro que podemos acercarnos a esa perfección tanto como queramos, tan sólo debemos aumentar la frecuencia de muestreo… pero nunca será igual.