La ética de los robots en el ejército

He leído un artículo bastante bueno de la revista GEO sobre la ética en la robótica, y me ha llamado mucho la atención este párrafo, algo que yo ya había comentado previamente porque me parecen unos avances muy peligrosos. Si viviera Asimov, igual le daría un infarto al ver el caso que están haciendo a las tres leyes de la robótica.

Peter Singer ha investigado durante cuatro años. Habla de soldados de la generación de los videojuegos, cuyos clicks pueden tener consecuencias fatales. Libran una guerra en Oriente Próximo sin haber salido de Nevada. Pasan doce horas diarias delante de monitores, mueven “zánganos predadores”, arrancan programas de combate automáticos. Una conclusión del libro de Singer: “Sustituir seres humanos por máquinas puede que salve vidas, pero bajará las barreras psicológicas y morales del acto de matar”. Los robots se consideran ideales para acciones que son “dull, dirty, dangerous”, aburridas, sucias, peligrosas. Peter Singer cita a Gordon Johnson, jefe de proyectos en el Pentágono: “No tienen hambre ni miedo. No olvidan su misión. No les importa si el compañero acaba de morir a tiros. ¿Harán mejor trabajo que nosotros? Sí.”

El pentágono se gasta $21 millones cada hora

What’s wrong with weapons acquisitions?

Leyendo la revista Spectrum de este mes, me encuentro con que sólo el Pentágono se gasta $21 millones cada hora en mejorar sus sistemas de seguridad para el ejército. En el año 2000 USA tenía un presupuesto de $790.000 millones; en el año 2007 tenía un presupuesto de $1,6 billones de dólares. En 8 años ha doblado. Curiosamente aprobaron un plan de $700.000 millones de años para reactivar la economía, y los republicanos criticaron a Obama por querer invertir $150.000 millones en 10 años. ¡Qué relativas con las cifras!