La ética de los robots en el ejército

He leído un artículo bastante bueno de la revista GEO sobre la ética en la robótica, y me ha llamado mucho la atención este párrafo, algo que yo ya había comentado previamente porque me parecen unos avances muy peligrosos. Si viviera Asimov, igual le daría un infarto al ver el caso que están haciendo a las tres leyes de la robótica.

Peter Singer ha investigado durante cuatro años. Habla de soldados de la generación de los videojuegos, cuyos clicks pueden tener consecuencias fatales. Libran una guerra en Oriente Próximo sin haber salido de Nevada. Pasan doce horas diarias delante de monitores, mueven “zánganos predadores”, arrancan programas de combate automáticos. Una conclusión del libro de Singer: “Sustituir seres humanos por máquinas puede que salve vidas, pero bajará las barreras psicológicas y morales del acto de matar”. Los robots se consideran ideales para acciones que son “dull, dirty, dangerous”, aburridas, sucias, peligrosas. Peter Singer cita a Gordon Johnson, jefe de proyectos en el Pentágono: “No tienen hambre ni miedo. No olvidan su misión. No les importa si el compañero acaba de morir a tiros. ¿Harán mejor trabajo que nosotros? Sí.”

Cirugía Robótica

Los robots y las máquinas se van introduciendo poco a poco en nuestra vida cotidiana. Una muestra de las posiblidades se pudo ver en la Exposición Internacional de Aichi, robots que te respondían y te indicaban el camino, que te entendían en varios idiomas, te atendían, etc. Esta rama se llama Robótica, y representa parte de nuestro futuro.

Un ejemplo aquí en España lo podemos ver en la Fundación Puigvert en Barcelona. El cirujano Humberto Villavicencio operó el viernes la próstata a un paciente sin tocarle. Todo fue gracias a cuatro brazos robóticos, que manejados desde la silla por el cirujano permiten operar con mucha más precisión que manualmente. Además se necesita menos espacio de corte, sus varillas se pueden introducir a través de orificios de apenas ocho milímetros. Este robot se llama Da Vinci, es el único que hay en España de este tipo y cuesta 1,5 millones de euros. Sin embargo no pienses que el robot sustiuye al cirujano, éste lo controla a través de unos mandos y una pantalla tridimensional. Entre sus posibilidades está:

Una de las varillas lleva dos cámaras de alta resolución que proporcionan al cirujano un campo de visión tridimensional y magnificado -una de las grandes ventajas frente a los procedimientos laparoscópicos convencionales-, que muestra imágenes planas. Es como sumergir la cabeza dentro del cuerpo. Con los pedales, el cirujano maneja las cámaras, envía a los instrumentos corriente eléctrica para coagular los vasos y guía el cuarto brazo, un ciberayudante que le permite separar o tensar tejidos. El instrumental gira dentro del cuerpo como si lo hiciera la muñeca del cirujano, con la diferencia de que su tamaño, de entre uno y dos centímetros. Le permite acceder a lugares imposibles para una mano.

Un asunto curioso es que Da Vinci no fue desarrollado para este fin, sino que fue desarollado por la NASA para hacer operaciones a distancia. Así que este es otro de los muchos ejemplos de que la tecnología usada para fines militares y/o espaciales ayudan al desarrollo de la vida diaria. Con esto no estoy apoyando la investigación militar, si no que desgraciadamente si no se gastase tanto dinero en lo militar, el mundo no estaría tan avanzado tecnologicamente como lo está ahora. Pero que quede claro, que si desde el primer momento se hubiese gastado ese dinero en investigaciones puramente científicas, quizás estaríamos más avanzados.

Vía El Pais